viernes, 25 de mayo de 2012

"¡QUINTERO también es VALPARAÍSO!": Carta abierta enviada a medios digitales varios


LÍNEA 2 DE METRO VALPARAÍSO PARA QUINTERO: Acto de justicia y apuesta por el desarrollo

Sr. Director:

Mucho se ha hablado últimamente de los episodios críticos de contaminación ambiental que han afectado, desde hace ya más de 40 años, a las comunas de Puchuncaví y Quintero, al punto que el alcalde de esta última comuna ha considerado adoptar drásticas resoluciones (como suspender las clases de educación física en su comuna e, incluso, emprender acciones judiciales en contra del Estado por algo que, en sus propias palabras, sólo podría calificarse como “genocidio”). Sin embargo, existen otros tipos de vicisitudes y violencias que, a diario, deben tolerar los habitantes de Quintero y alrededores, de un modo tan dramático, cruel y cotidiano como la antes descrita.

Desde hace ya al menos 3 años las tarifas del transporte público de pasajeros entre Quintero y las comunas de Viña del Mar y Valparaíso se han visto incrementadas en promedio unos $200 con cada cambio de calendario. Hoy en día deben desembolsarse más de $1500 por pasaje para transportarse en uno u otro sentido, dentro de la misma área intercomunal metropolitana, a bordo de buses autodenominados “rurales”. En comparación con los no más de $450 pesos que cuesta un pasaje en un bus del sistema TMV entre Playa Ancha y Concón, el costo de transportación para los quinteranos deviene en una espiral de discriminación y segregación tan violenta como los picos de polución atmosférica.

Aún más, las crecientes voces sobre abusos por parte de los operadores de dichos servicios, un oligopolio en el cual la empresa Sol del Pacífico es hoy el agente dominante y excluyente de cualquier competencia efectiva, traducidos en actos tan deleznables como dejar varados a jóvenes estudiantes a mitad de su trayecto, en Concón u otra parte del camino, adherido al incremento de las tarifas mencionado al principio y a la persistencia temeraria por sostener una falacia intolerable.

Esto último, dado que, a diferencia de otros servicios de trayecto superior a 50 kilómetros que efectivamente salen de la Intercomuna porteña hacia Quillota, San Felipe o La Ligua; tales recorridos (originados por la extinta línea 75 Forestal de los Taxibuses urbanos de Viña del Mar y, luego, apartados y efectivamente monopolizados por Sol del Pacífico hacia la década de 1990) no abandonan en ningún momento el área definida como “Gran Valparaíso” por el artículo 7° del Plan Intercomunal de 1965 (Decreto 30, 01-03-1965, Obras Públicas).

Aún más, lo anterior se ve reforzado tanto por la proliferación de urbanizaciones en sectores intermedios entre el cruce Valle Alegre de la ya colapsada ruta F-30E y el río Aconcagua (con especial interés en Santa Julia, Mantagua y Dumuño) como, en particular, por la ratificación de vastos sectores de la comuna de Quintero (como, p.ej., una franja de densidad media-baja al pie del campo dunar de Ritoque) para servir a la expansión urbana de la metrópoli, según reza el recientemente aprobado PREMVAL (Plan Regulador Metropolitano de Valparaíso).

En términos sencillos, no podría haber un servicio “rural” entre Quintero y Valparaíso, puesto que, perdonando la exclamación, “¡Quintero también es Valparaíso!”.

Ante estos antecedentes, y en vista de la magnitud del escenario descrito, se torna urgente la adopción de ciertas medidas a fin de detener, por un lado, la sangría financiera que muchas familias han de soportar a diario para transportarse dentro de su propia metrópoli, como, el verdadero “apartheid de hecho” que se viene configurando, encerrando a la población de Quintero y sus alrededores dentro de su polucionada zona, impedidos sus habitantes de acceder adecuadamente a la oferta cultural, educacional, comercial, sanitaria y laboral de la metrópoli, además de la realización de trámites básicos no disponibles en Quintero y que, obligadamente, han de realizar en Viña del Mar y Valparaíso.

En este sentido, la introducción de servicios licitados del TMV (Transporte Metropolitano de Valparaíso) a la cobertura de la zona de Quintero y sus alrededores permitiría frenar en el corto plazo buena parte de la sangría económica que conlleva transportarse hacia las comunas principales de la metrópoli, además de garantizar continuidad dentro y fuera de la extensa comuna más allá de las 22:00 (hora en la cual dejan de circular los actuales recorridos “rurales”, dejando varado a quien requiera movilización urgente hasta las 05:30).

Sin embargo, esta iniciativa sólo cubriría la emergencia inmediata, siendo insuficiente en el futuro, principalmente, al haber sólo una vía de entrada y salida entre Quintero y Concón: la ruta F-30E (cuya sola posiblildad de entregarse en concesión ha generado fuertes resistencias al ser la única vía liberada de borde costero existente). La construcción de una nueva avenida costera al pie de las dunas de Ritoque ha sido contemplada tanto en el PIV de 1965 como en el PREMVAL, mas no se ha ejecutado ningún proyecto al respecto, siendo hoy todavía muy precario el acceso a Quintero, Loncura, Ventanas y sus alrededores.

En este sentido, la construcción de la Línea 2 del Metro de Valparaíso, extendida esta desde Quintero hasta Viña del Mar, pasando por Concón y Reñaca, no sólo aparecería como una atractiva iniciativa para abordar al problema de conectividad general en el eje litoral Norte-Sur, a la vez que se da impulso al anhelo de expansión urbana sustentable del PREMVAL.

La óptima utilización y mejoramiento de la franja ferroviaria existente al pie de las dunas de Ritoque (junto con la restauración de su terminación en Quintero, que vio las vías levantadas hacia 1985) permitirían dar excelente conectividad tanto a la comuna como al resto del Litoral Norte de la región, por medio de servicios de acercamiento con tarifa integrada, tal como existen hoy hacia Quillota y La Calera desde la estación Limache del Merval.

A modo de ejemplo, los más de $1500 que un/a quinterano/a cancela por sentido para ir a Viña/Valparaíso, palidecen frente a los $744 o $1182 que un/a limachino/a o quillotano/a deben enterar en hora alta para terminar su viaje en la hoy remozada Estación Puerto del Merval sea, en un caso, de modo directo o, en el otro, por medio de servicios con integración tarifaria (de igual modo a como en Santiago viene realizándose desde 2007).

Un modelo de ésta clase podría aplicarse desde las terminales ferroviarias de Quintero hacia los sectores vecinos del Litoral Norte de la región. No bastaría con sólo cubrir Quintero con buses alimentadores desde Concón dadas las condiciones viales ya descritas anteriormente. Unir Viña del Mar y Quintero por vía férrea directa, además de ser un anhelo que viene incubándose desde fines del siglo XIX, sería un acto de justicia y una apuesta por el desarrollo tanto de esta comunidad, como del Gran Valparaíso y del resto de la Nación.

VÍCTOR GABRIEL CONTRERAS ARENAS

2 comentarios:

Anónimo dijo...

LO ENCUENTRO GENIAL ESTOS USUREROS DEL SOL DEL PACIFICO TE AMARGAN LA VIDA ,LOS BUSES (ALGUNOS)SON COMO EL CULO OYALA RESULTE ESTO DEL METRO ASI ESTOS HIJOS DE PUTA DE LA SOL DEJEN DE CAGARSE A TODOS EN QUINTERO ..............

Anónimo dijo...

realmente a 2 años que ha escrito esta carta es una realidad aún, una pena!!!